Qué incluye el mantenimiento web (y qué no se considera mantenimiento)
Las tareas que entran en un mantenimiento web, lo que se presupuesta aparte y lo que conviene dejar por escrito.
Qué incluye el mantenimiento web: las tareas que mantienen una web segura, rápida y en marcha. Lo esencial es actualizar el gestor de contenidos (casi siempre WordPress o PrestaShop), el tema y los plugins; hacer copias de seguridad y comprobar que se pueden restaurar; vigilar que la web responde; revisar la seguridad, la velocidad y los formularios, y resolver incidencias y pequeños cambios. Lo que no se considera mantenimiento, como un rediseño, una función nueva o una campaña de marketing, se presupuesta aparte. La diferencia entre un mantenimiento de verdad y uno de nombre está en lo que queda por escrito.
Le explicamos qué tareas entran, cada cuánto se hacen, qué queda fuera y qué conviene pedir por escrito antes de contratar, para que sepa exactamente qué está pagando.
Para qué sirve el mantenimiento web
Una web no se queda quieta aunque nadie la toque. WordPress, PrestaShop y sus plugins publican actualizaciones cada pocas semanas, muchas para corregir fallos de seguridad; el hosting cambia la versión de PHP; los navegadores y Google cambian lo que esperan de una página. Según la guía de seguridad de WordPress, las versiones antiguas no reciben parches y, en cuanto se publica uno, la información para aprovechar el fallo suele estar al alcance de cualquiera.
El mantenimiento existe para que nada de eso le pille por sorpresa: que la web siga funcionando, que no se convierta en una puerta de entrada para un ataque y que, si algo falla, se pueda volver atrás rápido y sin perder datos.
Qué incluye el mantenimiento web: las tareas
Un mantenimiento completo combina tareas que se repiten con un ritmo fijo y otras que se hacen cuando hacen falta. Son las que recomienda el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) para la web de una empresa y, ajustadas a cada caso, las de nuestro mantenimiento web:
- Actualizaciones: del gestor de contenidos, el tema y los plugins, con una copia hecha justo antes y una revisión después.
- Copias de seguridad: de los archivos y de la base de datos, guardadas fuera del servidor de la web y comprobando de vez en cuando que se pueden restaurar.
- Vigilancia: un aviso automático si la web deja de responder o si el certificado de seguridad va a caducar.
- Seguridad: los accesos de administración justos, contraseñas fuertes con doble factor y fuera los plugins que no se usan.
- Velocidad: comprobar que la web sigue cargando rápido, sobre todo en el móvil, cuando se añaden contenidos o plugins.
- Funciones críticas: que los formularios llegan, que el carrito y el pago funcionan y que no hay enlaces rotos.
- Soporte y pequeños cambios: resolver incidencias y cambiar textos, imágenes o datos de contacto.

| Tarea | Cada cuánto (lo habitual) | Para qué |
|---|---|---|
| Copia de seguridad | Cada día | Volver atrás sin perder lo último |
| Vigilancia de la web | Cada pocos minutos | Enterarse antes que los clientes |
| Parches de seguridad | En cuanto salen | El fallo ya es público |
| Resto de actualizaciones | Cada semana o cada quince días, probadas antes | No romper nada con un cambio sin probar |
| Revisión de velocidad, formularios y enlaces | Cada mes | Encontrar lo que se estropea sin avisar |
| Prueba de restauración de una copia | Cada pocos meses | Una copia sin probar no es una garantía |
| Informe | Cada mes | Saber qué se ha hecho |
Lo de probar antes las actualizaciones no es un capricho: el INCIBE recomienda separar la web en marcha de un entorno de pruebas para actualizar con seguridad, además de hacer copias periódicas en un servidor independiente y comprobar que se pueden restaurar.
Qué no se considera mantenimiento web
Aquí están casi todos los malentendidos. El mantenimiento cuida lo que ya existe; lo nuevo es un proyecto aparte. Esto suele quedar fuera y se presupuesta por separado:
- Un rediseño, o cambiar la estructura de la web.
- Funciones nuevas: una tienda, un área de clientes, una integración con su programa de gestión. Es desarrollo web.
- Crear contenidos en cantidad: redactar páginas o artículos, más allá de los pequeños cambios.
- Campañas y estrategia: las mejoras técnicas de SEO pueden entrar; una estrategia de contenidos o de anuncios es un servicio de SEO aparte.
- Licencias y servicios de terceros: plugins de pago, el alojamiento o el dominio, salvo que el contrato diga lo contrario.
- Poner al día una web abandonada: si lleva años sin actualizar, suele hacer falta un proyecto antes de empezar a mantenerla.
Hay tareas que pueden estar dentro o fuera según el plan, como una migración de servidor o recuperar una web atacada. No hay una respuesta única: lo importante es que esté escrito antes de que haga falta.

Qué pedir por escrito en un contrato de mantenimiento web
Un buen contrato de mantenimiento cabe en una página y responde a estas preguntas. Si alguna no tiene respuesta, hágala antes de firmar:
- Qué tareas incluye y cada cuánto. No «mantenimiento integral», sino la lista.
- Dónde se guardan las copias y cuántas hay. Fuera del servidor de la web, con varias versiones, y si se prueba alguna vez su restauración.
- Cuánto se tarda en responder. El INCIBE aconseja firmar un acuerdo de nivel de servicio (ANS o SLA) que fije los umbrales que necesita: cuándo le contestan y cuándo se ponen con ello si la web cae.
- Qué cambios entran y cómo se cobran los demás. Para que un cambio pequeño no acabe en una factura sorpresa.
- De quién son los accesos. El dominio, el alojamiento y el administrador de la web, a su nombre.
- Qué informe recibe. Qué se ha actualizado, qué copias hay y qué incidencias ha habido.
- Qué pasa si lo deja. Que le entreguen los accesos y la última copia sin condiciones.
Si ya tiene un mantenimiento contratado, haga la prueba con su contrato actual: es la forma más rápida de saber qué está pagando.
Cómo saber si su web tiene un mantenimiento de verdad
Hay señales que no engañan, y casi todas se pueden comprobar sin ser técnico:
| Señal | De verdad | De nombre |
|---|---|---|
| El informe | Llega cada mes, con lo que se ha hecho | No llega, o es siempre igual |
| Las versiones | WordPress, el tema, los plugins y PHP, con soporte | Avisos de actualización acumulados en el escritorio |
| Las copias | Sabe dónde están y alguna se ha restaurado | Nadie sabe si funcionan |
| Las caídas | Se entera su proveedor antes que usted | Se entera usted, por un cliente |
Lo de las versiones tiene fecha: según el calendario oficial de PHP, la versión 8.1 ya no recibe parches de seguridad y la 8.2 deja de recibirlos el 31 de diciembre de 2026. Si su web va con una de las dos, su mantenimiento debería tener ya un plan para cambiarla.
Cuánto cuesta el mantenimiento web
Depende del tamaño de la web, de cuántos plugins tiene, de si es una tienda online y de lo rápido que necesite que le respondan. Por eso no trabajamos con tarifas cerradas: estudiamos cada web y le pasamos un presupuesto sin compromiso. En nuestra página de precios de mantenimiento web le explicamos cómo lo calculamos, y si su web es WordPress o PrestaShop, tiene el detalle en mantenimiento WordPress y mantenimiento PrestaShop. Para el suyo, escríbanos.
Preguntas frecuentes sobre el mantenimiento web
El mantenimiento web no es obligatorio por ley, pero si su web recoge datos personales, por ejemplo con un formulario o una tienda, el Reglamento General de Protección de Datos exige medidas de seguridad adecuadas al riesgo. Una web con el gestor y los plugins sin actualizar difícilmente las cumple.
WordPress y sus plugins conviene actualizarlos en cuanto sale un parche de seguridad, y el resto cada semana o cada quince días, con una copia hecha antes y comprobando después que todo funciona. Las actualizaciones automáticas ayudan, pero sin nadie que revise, un fallo puede pasar días sin que se vea.
El mantenimiento lo puede hacer usted si tiene tiempo y conocimientos: actualizar, copiar, comprobar y vigilar. Lo difícil no es pulsar «Actualizar», sino saber qué hacer cuando una actualización rompe algo y tener una copia probada para volver atrás.
El hosting no suele estar incluido en el mantenimiento web: es el servidor donde vive la web y se contrata aparte, aunque algunas empresas lo ofrecen junto. Lo importante es que el contrato diga quién responde de cada cosa y que el hosting esté a su nombre.
El mantenimiento web es preventivo y periódico: actualizar, copiar y vigilar para que no pase nada. El soporte es la ayuda cuando algo pasa o cuando necesita un cambio. Un buen plan incluye las dos cosas y deja claro hasta dónde llega cada una.
Cambiar de empresa de mantenimiento es sencillo si los accesos están a su nombre: la nueva empresa revisa la web, hace una copia y se pone al día. Si los accesos los tiene la anterior, conviene pedirlos antes de avisar del cambio.
Más de 25 años manteniendo webs de empresas de toda España desde Madrid: WordPress, PrestaShop, SEO, GEO, automatizaciones e inteligencia artificial.
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